Domingo I Adviento - Ciclo B - Koinonia

Revista Koinonía
Vaya al Contenido

Domingo I Adviento - Ciclo B

Ciclo B
Velen, pues no saben a qué hora regresará el dueño de la casa
(cf. Mc 13, 33-37)

Con este domingo I de Adviento, iniciamos un nuevo año litúrgico (Ciclo B). A lo largo de todos estos meses la Iglesia meditara todo el Misterio de Cristo, Dios que entra en nuestra Historia, camina con nosotros, y lo haremos acompañados en la mayoría de los domingos por el Evangelista San Marcos.
Mantener el corazón en vela y atento a las circunstancias de la vida es la petición que a Jesús hace sus discípulos. El tiempo de adviento, nos llama a estar atentos, y preparar el corazón para reconocer al Señor en la vida.
Por eso, a pesar de que nos dejamos “dormir” por el demonio y pecamos, nuestro Padre rasgó el cielo y bajó[1], para hacerse uno de nosotros en Jesús, para rescatarnos del pecado, darnos su Espíritu y hacernos hijos suyos, enriqueciéndonos así de tal manera, que, como dice san Pablo, no carecemos de ningún don[2].
¡Esto es lo que vamos a celebrar en Navidad! En ella, experimentándonos infinitamente amados por Dios, nos daremos cuenta que tenemos tal abundancia de amor, que podemos compartirlo con los demás. Y viviendo de esta manera, estaremos listos para que cuando Jesús vuelva pueda llevarnos a gozar para siempre de él.
Eso es lo que nos enseña cuando dice: “Velen y estén preparados”. Él nos recuerda que, antes de volver al Padre, nos encomendó su casa asignándonos a cada uno una responsabilidad, y que espera que al regresar nos encuentre haciendo lo que nos toca.
¿Y cuál es la casa que nos ha encomendado cuidar? Nosotros mismos. Nuestro matrimonio. Nuestra familia. Nuestro noviazgo. Nuestras amistades. Nuestros ambientes de vecinos, de estudio y de trabajo. Nuestra comunidad parroquial. Nuestra Diócesis. Nuestra Ciudad. Nuestro Estado. Nuestro País. Nuestro mundo. Nuestra Iglesia.
Hermanos: no nos vayamos dormir, encerrándonos en nosotros mismos y olvidándonos de los demás. Hagamos eco de las palabras del papa Francisco nos invita a preparar la Navidad con momentos de oración, para redescubrir la esperanza y la alegría de la venida del Hijo de Dios en el mundo.
Seamos sensibles a los demás. Echémosles la mano en sus necesidades materiales y espirituales. No olvidemos que, como dice san Agustín, el día del retorno del Señor encontrará dormido “a todo aquel a quien el último día de su vida le haya encontrado desprevenido” [3].
“El Evangelio –comenta el Papa– no nos quiere dar miedo, sino abrir nuestro horizonte a otra dimensión, más grande” [4]. Así es; nos invita a ensanchar el corazón; a pedir al Señor que venga a visitarnos y nos salve[5], a través de su Palabra, sus sacramentos y la oración, para que permanezcamos alerta comunicando su amor a los
demás.
Que Nuestra Madre, mujer del Adviento, interceda por nosotros para que en este tiempo, mirando más allá de lo inmediato y pasajero, nos decidamos a hacerlo así, de modo que estemos siempre preparados para partir hacia la dicha sin final.
________________________
[1] Cf. 1a Lectura: Is 63, 16-17. 19; 64, 2-7.
[2] Cf. 2a Lectura: 1 Cor 1, 3-9.
[3] Epístola 80.
[4] Angelus, 27 de noviembre 2016.
[5] Cf. Sal 79.
Koinonía
Copyright 2020
Regreso al contenido