Domingo III Adviento - Ciclo B - Koinonia

Revista Koinonía
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Domingo III Adviento - Ciclo B

Ciclo B
Estén siempre alegres

Pbro. Lic. Marcos Rodríguez

Hemos llegado a la mitad del adviento, en este domingo se nos invita a tener en nuestro corazón la alegría por la llegada del Salvador. A partir de este momento:
  • Podemos iniciar a poner el nacimiento.
  • El árbol de navidad.
  • Los adornos de casa: nochebuenas, esferas, luces…
¿Ya los pusimos? Desafortunadamente, a pesar de la pandemia, seguimos dejándonos llevar por el ambiente consumista del mundo exterior. Desde el mes de noviembre vemos ya luces de Navidad, el marketing de las marcas que anuncian los mejores regalos y las mejores ofertas.
Todas estas cosas nos confunden en lo que verdaderamente importa. Por eso debemos recordar estas palabras del apóstol que resuenan en la segunda lectura de hoy: ¡Estén siempre alegres!
¿Qué nos motiva esta alegría?
1. Porque el Señor ha proclamado el año de gracia, nos viste con ropas de triunfo (primera lectura).
2. Porque Él nos santifica, permanece fiel y nos llama a dar gracias (segunda lectura).
3. Porque estamos llamados a ser testigos de la luz (evangelio).
¿Cómo estar siempre alegres?
  • Experimentando como el Señor nos venda nuestros corazones rotos, como hace germinar la justicia y la alabanza en su pueblo. Ser sensibles a su acción.
  • Orando, dando gracias, quedándonos con lo bueno.
  • Siendo la voz que clama en el desierto de este mundo: dando testimonio del amor de Dios por nosotros a través de su hijo.
Todavía es tiempo de llenar de alegría nuestro corazón, que no nos derrumbe lo que pasa a nuestro alrededor, antes bien, sea motivo de crecer en nuestra confianza en el Señor que pasa, se queda y transforma todo nuestro entorno.
La figura del Bautista que desde el domingo pasado nos está acompañando nos ilumina en las actitudes del adviento: conversión, fe, testimonio.
Las fiestas marianas que hemos celebrado, La Inmaculada y Guadalupe, nos enseñan a ver que la humildad es la que abre el corazón.
Comenzaremos las posadas, que es la novena de Navidad. Que cada uno de esos días podamos ir creciendo y desarrollando las ganas de recibir al Señor en nosotros, en nuestra familia y en nuestra casa.

A ti que has perdido un familiar, amigo o conocido en esta pandemia,
A ti que vas en tren de la vida, dejándote llevar por la oferta del momento
A ti que piensas que no hay nada que celebrar
A ti que no sabes que hacer en estas fechas
A ti que asistes a misa presencial o virtual
A ti que lees estas líneas
Escucha: El Señor es nuestro Dios;
El venda nuestras heridas
El nace en nosotros, si lo dejamos
El nos deja la profunda alegría
Tómala, ponla donde desees y compártela donde se necesite.
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