Domingo XXI - Tiempo Ordinario - Ciclo A - Koinonia

Revista Koinonía
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Domingo XXI - Tiempo Ordinario - Ciclo A

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sal 85, 1-3
Inclina tu oído, Señor, y escúchame. Salva a tu siervo, que confía en ti. Ten piedad de mí, Dios mío, pues sin cesar te invoco.

Se dice Gloria.

ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, que unes en un mismo sentir los corazones de tus fieles, impulsa a tu pueblo a amar lo que mandas y a desear lo que prometes, para que, en medio de la inestabilidad del mundo, estén firmemente anclados nuestros corazones donde se halla la verdadera felicidad. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA
Pondré la llave del palacio de David sobre su hombro.
Del libro del profeta Isaías: 22,19-23
Esto dice el Señor a Sebná, mayordomo de palacio: "Te echaré de tu puesto y te destituiré de tu cargo.
Aquel mismo día llamaré a mi siervo, a Eleacín, el hijo de Elcías; le vestiré tu túnica, le ceñiré tu banda y le traspasaré tus poderes. Será un padre para los habitantes de Jerusalén y para la casa de Judá.
Pondré la llave del palacio de David sobre su hombro. Lo que él abra, nadie lo cerrará; lo que él cierre, nadie lo abrirá. Lo fijaré como un clavo en muro firme y será un trono de gloria para la casa de su padre".
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 137, 1-2a. 2bc-3. 6. 8bc.
R/. Señor, tu amor perdura eternamente.
De todo corazón te damos gracias,
Señor, porque escuchaste nuestros ruegos.
Te cantaremos delante de tus ángeles,
te adoraremos en tu templo. R/.
Señor, te damos gracias por tu lealtad
y por tu amor:
siempre que te invocamos,
nos oíste y nos llenaste de valor. R/.
Se complace el Señor en los humildes
y rechaza al engreído.
Señor, tu amor perdura eternamente;
obra tuya soy, no me abandones. R/.

SEGUNDA LECTURA
Todo proviene de Dios, todo ha sido hecho por él y todo está orientado hacia él.
De la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (11,33-36)
¡Qué inmensa y rica es la sabiduría y la ciencia de Dios! ¡Qué impenetrables son sus designios e incomprensibles sus caminos! ¿Quién ha conocido jamás el pensamiento del Señor o ha llegado a ser su consejero? ¿Quién ha podido darle algo primero, para que Dios se lo tenga que pagar? En efecto, todo proviene de Dios, todo ha sido hecho por él y todo está orientado hacia él. A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO cfr. Mt 16,18
R/. Aleluya, aleluya.
Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y los poderes del infierno no prevalecerán sobre ella, dice el Señor.
R/. Aleluya.

EVANGELIO
Tú eres Pedro y yo te daré las llaves del Reino de los cielos.
Del santo Evangelio según san Mateo (16,13-20).
En aquel tiempo, cuando llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: "¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?". Ellos le respondieron: "Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o alguno de los profetas".
Luego les preguntó: "Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?". Simón Pedro tomó la palabra y le dijo: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo". Jesús le dijo entonces: “¡Dichoso tú, Simón, hijo de Juan, porque esto no te lo ha revelado ningún hombre, sino mi Padre, que está en los cielos! Y yo te digo a ti que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Los poderes del infierno no prevalecerán sobre ella. Yo te daré las llaves del Reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo”.
Y les ordenó a sus discípulos que no dijeran a nadie que él era el Mesías.
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Reflexión: Pbro. Lic. Daniel Tonatiuh Durán.
Diócesis de Colima

Para mí, ¿quién es Jesús?
Hoy, Jesús manifiesta la pregunta fundamental que todo cristiano debe hacerse: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?”. Es una pregunta que debe resonar en cada momento y en cada etapa de la vida del cristiano; es la pregunta esencial que descubre nuestra idea de Dios, idea que influye considerablemente en el comportamiento cristiano.
Sin embargo, ¿por qué es tan importante saber quién es Jesús?,¿por qué Jesús nos pregunta sobre él?, ¿no sabe quién es él mismo? ¿Lo ha olvidado y desea que se lo recuerden? ¿O quizá sea una manera de interpelar y depurar los errores y malas concepciones en torno a él? Lo más seguro es esto último.
A menudo, para saber de una persona basta leer su biografía en un libro o revista; leer una recensión en el periódico o mirar un video en internet, etc., pero para el cristiano, esto no funciona si queremos conocer realmente a Jesús. Y el ejemplo lo pone Pedro. De frente a la pregunta “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?” Pedro manifiesta su tajante profesión de fe: “Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo”. La respuesta de Pedro no es inventada o producto de su ingenio, ni consecuencia de una reflexión meramente intelectualista, sino fruto de inspiración divina, pero además de la relación honda y estrecha con Jesús. ¿Qué significa eso?
Que para saber quién es Jesús, no es suficiente lo que los demás dicen de él, sino un encuentro y experiencia profunda de su persona. Y esa misma pregunta la hace Jesús a cada uno de nosotros, sus seguidores, y no es una pregunta de una vez y para siempre, sino una pregunta de todos los días, de cada momento y etapa de nuestro caminar como cristianos. ¿Por qué? Para no deformar su persona y para cuestionar nuestra relación hacia él. ¿Y cómo se logra eso? Teniendo un conocimiento vivencial, profundo y serio con Cristo a través de la oración, de la escucha atenta de su palabra, los sacramentos, del estudio de nuestra religión y del contacto con las personas que sufren y necesitan de nuestra ayuda.
Ahora bien, ¿por qué es tan importante tener un correcto conocimiento de Jesús? Porque ese será uno de los parámetros en nuestra actuación de cristianos, es decir, al tener un adecuado conocimiento (experiencia profunda) de Jesús, irremediablemente nos impulsará a amarlo cada vez más, a huir de lo que es contrario a su voluntad, a dar testimonio de él en los momentos más cruciales y nos comprometerá incondicionalmente con los más necesitados. Por ello, preguntarnos constantemente quién digo que es Jesús, ayuda a examinar constantemente mi idea de Jesús y cuál es la idea correcta que debo tener de él quiere, y así ser sus imitadores en la vida cotidiana.
Ahora que el confinamiento por la pandemia ha propiciado mayor uso del internet para acceder a la información, el cristiano que no ha tenido una verdadera experiencia con Jesús, es vulnerable a los embates de las opiniones y concepciones que encuentra en la red (como las “Fakes News”), creándose una idea equivocada y errónea de la persona de Jesús. Por eso es importantísimo tener la seguridad de quién es, para no convertirnos en presa fácil de quienes intentan tergiversar su persona o desacreditarlo.
En fin, pidámosle a Nuestra Madre Santísima de Guadalupe que nos ayude a conocer a su Hijo, para ser verdaderos testigos e imitadores de su persona.

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